Como era un día laborable entre festivos del gran acueducto anual, y sabiendo de las colas de los fines de semana, temíamos que estuviera llenísimo, y fuera un cierto incordio ver la exposición. Al descubrir que era entrada gratuita como cada primer miércoles de mes, y que nos retenían en la tienda un rato antes de dejarnos entrar, se incrementaron los temores.
Pero fueron temores infundados. Regulan la entrada para que no haya demasiada gente en el interior del Maricel, donde básicamente se presenta la exposición, y se puede ver con absoluta tranquilidad. Con obras procedentes de muchísimos museos, galerías y colecciones privadas, todos salimos coincidiendo en que "Ramón Casas. La modernidad anhelada" (hasta el 17 de febrero en Sitges: dos miércoles gratuitos más aún, pues) se trata de una exposición magníficamente presentada, que da las claves de toda la obra de Ramón Casas. ¡Ah! El catálogo de la muestra también está muy bien y cuesta unos no excesivos 25 euros (un inconveniente: tiene un anuncio de La Caixa en el lomo, que habrá de verse cómo tapar una vez colocado en la estantería, so pena de enervar constantemente).
Y además la visita permite, si el día es como ayer y luce el sol, gozar de un Sitges, con sus arroces incluidos, más que agradable. El único inconveniente es la porra esa de que se haga oscuro tan pronto.



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