Con controles de seguridad al entrar en cada una de las sedes y buena cantidad de visitantes pese a no ser hoy fin de semana, sigue un año más en Perpinyà el Visa pour l'image. Quizás haya disminuido un poco su número de exposiciones, pero no su calidad ni -todo sea dicho- el infernal calor a soportar al recorrer los espacios expositivos. Los temas más frecuentados son los de los refugiados sirios o de otras guerras, los de los azotes de las drogas o enfermedades, o bien los de las propias guerras. El fantasma de la repetición (todas esas desgracias las tenemos muy vistas, sin que eso nos impulse a acabar de una vez con ellas) hace que se agradezcan, como alternativa, exposiciones que muestren otras cosas menos frecuentes. Así, nos acercamos curiosos a ver cómo viven los jóvenes de una ciudad surgida en las inmediaciones de la Central de Chernóbil después de la catástrofe, podemos respondernos por qué el agua es el conflicto de fondo que subyace en las nuevas ocupaciones israelíes en Cisjordania, o vemos con fruición las insólitas imágenes cotidianas que suministra la oculta Corea del Norte.
La exposición retrospectiva ha correspondido este año a la Cuba de 1963 de Marc Ribaud, el magnífico fotoperiodista que vino a fallecer, precisamente, recién inaugurado el certamen.
Dedicaré otras entradas a alguna de las exposiciones que me han parecido más destacadas, pero lo mejor es acercarse por la ciudad a verlas. Hay tiempo hasta el domingo...
La zona del Convent des Minimes y el Convento de los Dominicos estaba cercado por la policía. Esta cola para entrar en el primero se formaba por las revisiones de bolsas y detectores pasajero a pasajero que se establecen en cada sede. En algún lado he visto un cartelito explicativo, que achaca a los últimos atentados sufridos la necesidad de todas estas cosas.
Al entrar en la exposición "Cuba", de Marc Riboud, un recordatorio del fotógrafo recién fallecido.
Una zona de la iglesia del Convent des Minimes utilizada para las exposiciones.
El piso superior del claustro del Convent des Mínimes,de los más calurosos al tener techo de madera.
En la librería del certamen, además de variados libros de fotografía, postales de las fotos efectuadas por los propios refugiados, dentro de una actividad impulsada para dignificar su experiencia.
La imponente iglesia de las Domincos, la segunda sede en importancia (por número de ellas) de exposiciones.
Los cárteles del Visa pour l'image por la ciudad.








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