Por mi estúpida tacañería (me negué a añadir los cinco dólares adicionales que solicitaban a la cuenta de las entradas) me quedé sin poder sacar fotografías durante la visita guiada por los interiores de la casa y el estudio de Frank Lloyd Wright en Oak Park. Me dije que ya compraría alguna postal en condiciones luego, en la nutrida tienda y, como suele pasar, resultó no haber ninguna que reflejara los detalles que quería recordar, sólo pudiendo comprar las dos vistas generales de la sala de juegos que cuelgo. Y es que, si es sumamente interesante la visita guiada, y conviene no racanear y saltársela (no hay otra manera de poder ver los interiores, por otra parte), es porque te hacen fijar y explican todos los detalles empleados en sus sucesivos diseños por Wright. Y por lo que he ido viendo, la arquitectura de Wright es una arquitectura de detalles, de soluciones imaginativas a problemas concretos.
Ahora ya no recuerdo bien (estuvimos ahí en mayo), pero al margen de lo que cuento en los pies de fotos, en cada sala recogías una información que te hacía valorar mucho más lo que estabas viendo: cómo preservaba su vida privada de las posibles miradas exteriores, cómo lograr sensaciones de amplitud y luz en lugares recónditos, las transiciones entre espacios, los sorprendentes materiales, los juegos con los ritmos de los elementos,..
La amplia y luminosa sala de juegos para los niños, en un extremo del piso superior de la casa.
El contraplano de la postal anterior muestra, por un lado, el atrio desde el que se podía vigilar las evoluciones de los niños -en un espacio abierto, sin obstáculos peligrosos para ellos-, pero sobre todo también ese piano (¡de cola!) incrustado ahí. Para lograr su máxima sonoridad, como el espacio no permitía abrir su tapa, la dejó abierta del todo, para que las notas se expandieran por la bóveda de la habitación. Lo más divertido es que luego bajamos por una escalera de servicio que hay a la izquierda de ese pasillo que se ve al fondo, y ves en él, como techo, los bajos del piano. El piano estaba ya en los planos constructivos...
Entre las cosas sorprendentes y divertidas oídas en la visita está el que, como la casa -y este estudio construido después- la hizo para él, buscó soluciones de abaratamiento que no buscaba en sus proyectos para otros. Estas figuras están hechas de materiales nada nobles, compradas de elaboraciones en serie.
Estas molduras también son seriadas y de materiales muy pobretones. Esta pequeña puerta, en un retranqueo no visible mirando la fachada principal es una de las dos entradas principales de la casa.






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