martes, 3 de mayo de 2016

Voramar (L'Escala)


No tenía uso de razón, que se dice, cuando se construyó, que si no me habría parecido una animalada. En el Passeig Lluís Albert, paseo marítimo de L'Escala, rompía con el tipo de construcción imperante y parecía un cuerpo extraño caído ahí -¡patapúm!- desde las alturas, chafándolo todo. A su lado tenía unas míseras (L'Escala siempre ha sido un pueblo de lo más mísero) atarazanas, de las que salían todas las barcas de pescadores del pueblo, y que duró ahí hasta hace poco, cuando, arrasadas, se convirtieron en el parking del hotel.
Pues bien. Hoy sufro por su destino cada vez que paso por ahí. Un cartel en su cerrada puerta de acceso indicaba, dando esperanzas, que pronto iba a abrirse de nuevo. Pero nunca se ve la más mínima actividad en él, y la temporada ya está a la vuelta de la esquina, si no es que ha ya empezado.
Si tengo este sentimiento con este modesto hotel que en su época quería asombrar vendiendo modernidad a la americana, excuso decir cómo se me va la vista hacia su despampanante piscina-bar con un par de playas artificiales a su lado del otro lado del paseo, sobre las rocas, de la que ya he colgado por aquí varias fotos. Afectada frontalmente por la ley de costas, lleva dos o tres años sin actividad alguna, y el día menos pensado empezará a convertirse en ruina.


 

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