Tengo vértigo. Pude hacer esta foto parapetado tras uno de los muros de Dún Aonghasa, la fortaleza que nadie se atreve a datar y que domina la isla de Inis Mor. Un poco a la derecha, unos acantilados de más de cien metros llevan directo al mar, en ese momento extrañamente calmado pese al viento y la lluvia. El vértigo lo absorbe y domina todo, evitándote entrar en las reflexiones a las que el lugar y la situación te deberían llevar.

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