Como dio de sí, haré tres entradas con fotos de la catedral de Nantes, que con una fachada modesta, adquiere toda su magnificiencia al penetrar en su esbelta nave. Destrozada por un incendio la antigua catedral en el s.XV, la construcción de la actual se prolongó y no acabó hasta el s.XIX, pero merece la visita. Una profunda restauración, además, había felizmente finalizado en mayo, cuando la visitamos. Parece, no obstante, que tiene una cierta afición a quemarse. Su última restauración se hizo sobre todo para acabar con los daños de un incendio de su tejado y, al volver a casa, vimos sorprendidos por la TV que su tejado se había vuelto a quemar totalmente.
Sábado por la mañana de un largo puente. Pensamos que todos los nanteses se habrían ido de la ciudad. Pero estaban en la catedral...
La nave central, abarrotada. Sabía de lo católicos recalcitrantes que eran los bretones, pero tanta asistencia a misa excedía todas las perspectivas.
Ya acabada la misa volvimos a entrar rápido, para visitarla. Aunque no se aprecie mucho, es otra de esas iglesias que presentan una ligera desviación en su nave.
La nave central ya vacía. En la próxima entrada veremos a dónde había ido la gente, y por qué abarrotaba la catedral.





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