Hoy, con la Societat Catalana de Geografía, en una de sus salidas a ciudades que se pueden alcanzar con la alta felicitad, he ido a Perpinyà, con la intención de ver qué ha supuesto para la ciudad la llegada del TGV.
La primera impresión, viendo los edificios construidos junto a la nueva estación, adosada a la antigua, aquella que Dalí calificó como el centro del mundo, es grande. Pero a lo largo del día se va modificando hasta resultar la opuesta. El edificio de colorainas que se ve en la foto contiene un centro comercial que va cerrando espacios, ante su baja rentabilidad. Y estaba previsto que alojara 10.000 m2 de oficinas... que aún esperan inquilino. Todo es una iniciativa de Metrovacesa, que debe estar perdiendo -por el momento, y no se ve que vaya a cambiar en tiempo- todo en el proyecto.
Iré colgando otras fotos para ir explicando cosas que hemos aprendido durante el día.

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