Fin de semana (sólo un noche) en Madrid. Me he llevado la impresión de que, aún al margen de la crisis económica, debe ser una de las ciudades donde más se nota ahora el cambio drástico de modelo económico.
No es una historia nueva, porque sucede en todas las ciudades. Pero junto a calles llenas de establecimientos clónicos, de cadenas, se ven aún, por un lado, muchos establecimientos de toda la vida exhalando su último aliento. Por otro, muchos bares de moda que hacen gala de los llamativos letreros de los comercios que antes ocupaban el local. Y, por el centro, muchos, pero muchos, locales abandonados, en un proceso de cambio que no acaba de cuajar. Víctimas que van cayendo, a veces por ley natural, como ésta, que indica que se cierra “por jubilación”.

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