lunes, 23 de diciembre de 2013

Suiza


Me ha hecho gracia leer este escrito de Stendhal (sacado de una de sus obras sobre viajes a Italia), que aparece en una guía inusual sobre Ginebra (Michel Butor. “Ginebra, una guía subjetiva”. Granica, Barcelona 1988). Creía que el cierto reparo que siempre he tenido a ese país era porque debía acudir allí con cierta frecuencia por motivos de trabajo, pero veo que yo no era el único reticente:
“Quisiera saber quién fue el primer viajero que dijo que en Suiza había libertad. En Ginebra, en Berna, tenéis cuatrocientos vigilantes, cada uno de los cuales hace ostentación de su poder. Si les chocáis por la forma de anudar vuestra corbata, os persiguen. Es algo ridículo decirlo, pero creo que uno es más libre en París.”
Una amiga, hace ya mucho tiempo, pasó unos meses viviendo allí. Me explicaba, asustada, que, un poco como dice Stendhal, hasta el cartero hacía de policía, vigilando a cualquier extraño. Lo pudo comprobar porque se enteró que éste, al recibir ella una carta a su nombre en esa dirección, había estado preguntado a todos los vecinos sobre sus actividades, al tiempo que recordaba a la amiga que le acogía sus obligaciones inquisitoriales y de denuncia. Un asco, vaya.
(La fotografía de la ciudad vieja de Ginebra la he sacado de Pierrot Heritier, de un juego de ellas que tiene por la red)

 

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Rothesay (Isla de Bute)