Hace muy buen día, y los noruegos lo aprovechan. El mercadillo de la catedral está radiante, y todos acuden a las terrazas a tomar algo que, para sus salarios, no debe ser prohibitivo.
Acceso a la catedral, que es el edificio del fondo.
Generalmente los puestos de artesanos -climatología obliga- se colocan bajo los soportales del fondo, pero en esta ocasión hace tan buen día que los sacan, más contentos que unas pascuas, al jardín.
La terraza, a rebosar







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