Ahora, en verano, con el calor brutal que envuelve la zona, es bueno recordar que en el Empordà, en primavera, las dos o tres horas antes de la caída total de la luz, debido a la configuración casi plana del terreno, gente tan poco deportiva (ejem) como un servidor podían hacer unos magníficos paseos, casi sin esfuerzo alguno. Al revés. La mar de placenteros.
Ya anochecido, llegar de nuevo al punto de partida. En este caso, La Tallada d'Empordà







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