Aprendí algo en Turín sobre el mundo egipcio, que desconozco profundamente. Lo hice, claro, en ese increíble museo que –mientas no acaben su restauración- podría aparecer en un Tintín de la época de “El asunto Tornasol”, para entendernos. Aprendí que esos mini-sarcófagos, que parecen muñecos por representar figuras humanas, son en realidad cajas. Cajas que no servían para resguardar a un muerto minúsculo, sino para contener el “libro de los muertos”, que el finado se llevaba consigo al otro mundo. En Turín hay unos libros de los muertos que realmente impresionan: Hasta 18 metros de dibujos, jeroglíficos…
lunes, 8 de julio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Cosas que han tenido una gran categoría y prestancia, y mira en qué se convierten. Debería buscar entre las colecciones de Escudo de Oro, po...
-
Anoche colgué por aquí una foto de los años 50 de este mismo espacio. Pocas horas antes había hecho yo mismo esta foto del mismo escenario. ...
-
Creía que era una foto de los años 30, pero me han asegurado que correspondía ya a los 50, porque fue entonces cuando subió un segundo piso ...





No hay comentarios:
Publicar un comentario