lunes, 8 de julio de 2013

Museo Egipcio de Turín


Aprendí algo en Turín sobre el mundo egipcio, que desconozco profundamente. Lo hice, claro, en ese increíble museo que –mientas no acaben su restauración- podría aparecer en un Tintín de la época de “El asunto Tornasol”, para entendernos. Aprendí que esos mini-sarcófagos, que parecen muñecos por representar figuras humanas, son en realidad cajas. Cajas que no servían para resguardar a un muerto minúsculo, sino para contener el “libro de los muertos”, que el finado se llevaba consigo al otro mundo. En Turín hay unos libros de los muertos que realmente impresionan: Hasta 18 metros de dibujos, jeroglíficos…





 

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