Detalles del pórtico y de la misma iglesia.
La imagen de Santiago, en un extremo del pórtico...
El coro, como pasa en otras muchas iglesias de la zona, hace que el interior de la iglesia también sorprenda.
En una capilla hay este conjunto que debe estar comiendo un buen cordero asado, aunque la víctima parezca un pobre chucho.
Vista de la nave y el coro desde el altar.
Viniendo de una zona en que la guerra civil acabó con buena parte de la imaginería religiosa sobreviviente a la desamortización y otros diluvios, sorprente encontrarse con retablos tan ricos y enteros como éste.
La peculiar forma del coro.
La foto me salió desenfocada, pero la pongo aquí porque en ella aún se aprecia la finura del trabajo en la piedra, con esas venas que se distinguen bajo la piel.
El pórtico policromado.













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