miércoles, 24 de octubre de 2012

Catedral de Burgos y museo catedralicio

Hace bastantes años, entrabas en la catedral de Burgos, mirabas al papamoscas -que apenas se veía- y quedabas algo apesadumbrado ante la oscuridad de la catedral, piedras y objetos. Ahora es totalmente distinto. Relucen los colores, los dorados y el blanco de la piedra y mármoles. Todo se ha convertido en un museo... que merece la pena explorar con calma, porque reserva muchas sorpresas.

Portada lateral





Relicario.



Todo un árbol genealógico.

El famoso papamoscas, aunque no he sabido hacer que se viera mejor con mi pequeña cámara.

La catedral está tan llena de obras, capillas y detalles que la ocupan en su totalidad, que apenas te fijas en que se trata de un gran edificio. Su contenido tapa al contenedor, en esta ocasión.

La monumental escalera que comunica con la puerta del camino de Santiago, ahora cerrada


Las dos figuras de arriba me recuerdan a ciertos motivos indios...

Buena chica...

Sepulcros de esos que se expresan: ¡Patapúm!

Para que no se diga, pastel de chuches de colores en el techo de esta capilla.


No, no , no...

Grupo escultórico muy singular, situado en el claustro superior.

Detalle de las caras de dos de los personajes del grupo anterior.

Y detalle de sus pies, que ya puse por aquí.

El león pone unos ojos de hambriento bastante notables.

La foto me salió borrosa, pero era para dejar registrado cómo, una vez más, Santiago Matamoros aplasta a unos cuantos.

Ángeles de la muerte, que también había sacado por aquí.

Véase al pobre diablo cómo es aplastado contra el suelo por la cruz.
 

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