La iglesia de El Patriarca de Valencia tiene mucho más que su famoso cocodrilo (que la cartela dice que se trata de un caimán).
Otros años estaba cerrada, pero en esta ocasión de buena mañana se podía entrar, con el valor añadido de que uno de su staff tocaba el órganio en el coro.
Hice, pues, un recorrido por las obras que colgaban de sus muros (sin atreverme a entrar en la sacristía, donde parece que hay un Rafael: sólo hice desde fuera la foto que también cuelgo) acompañado por música en directo.
Casi todas las pinturas se atribuyen a Bartolomeo de Matarana y su taller.







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