La Fundación Cartier se ha trasladado a una nueva sede en la rue Rivoli, justo enfrente de la puerta del Louvre. Entra a formar parte de una operación inmobiliaria enorme, que afecta a una manzana entera -muy larga- de la calle. Su cafetería y tienda aún no estaba operativa y, como la exposición inaugural no nos atraía demasiado, nos limitamos a curiosear un poco desde la calle.
Me pregunto que habrá sido de la sede del Boulevard Raspail, ese de las transparencias.




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