No sé si Tortona, que me sonaba por algo, sólo lo hacía por tener una fonética similar a otras italianas, porque no averigüé otra causa.
Lo malo fue que llegamos, como nos pasó en otras ciudades del Piamonte, a eso de las 12h, con el agravante de ser sábado. Con el follón del tráfico y direcciones fue difícil aparcar en un sitio céntrico… y cuando lo hicimos al poco rato el hasta entonces animado comercio echó la persiana y desapareció todo el mundo de sus calles, dejándolas desiertas.
Así las cosas sólo quedaba la posibilidad de ir a comer a algún lado (que por suerte, tras dos sitios cerrados, resultó muy buena experiencia) y pasear un poco antes de que abriera el modernísimo y cuidado Museo del Divisionismo, lo único abierto en la ciudad el fin de semana.
Las fotos que hice evidencian ese vacío que se produce pasada la agitación comercial de la mañana.





No hay comentarios:
Publicar un comentario