Al salir del Centre d’Art Tecla Sala nos quedaba un buen tiempo libre. Podíamos haber ido a ver la parte actualmente central y más visitada de L’Hospitalet de Llobregat, donde está la Rambla Justo Oliveras, el Ayuntamiento y el Museo, en su calle con masías históricas, pero nos alejaba de donde habíamos quedado para comer, que era en Collblanc.
Una opción habría sido lo que por aquí decimos “tirar pel dret” (ir directo, sin rodeos, despreocupándose de posibles consecuencias), yendo a la inmediata Plaza Blas Infante, que distribuye juego entre cuatro barrios y uno de ellos Collblanc, pero para evitar subidas empinadas decidimos dar un pequeño rodeo, explorando lo que queda de unos barrios predominantemente industriales
Luego resultó que para franquear las vías de ferrocarriles en dos ocasiones se debía utilizar una interminable rampa o subir una escalera de muchos tramos en la primera y subir la mitad del ascenso de una segunda escalera a pelo, ya que un tramo de la mecánica estaba estropeada. Pero ya estaba hecho.
Como quiero colgar bastantes fotos de puntos del recorrido, lo haré en varias etapas más adicionalmente a ésta.
Comentarios en los pies de foto.
La pasarela por encima de las vías del tren más cercana al Tecla Sala. Llegas a un paisaje semiundustrial mal cosido, con almacenes de la guardia urbana y aparcamientos. A una altura elevadísima, hoy en día nadie se plantearía un paso tan elevado, sin ninguna consideración a los peatones. Bajándolo por su costado sur, nos encontramos con cinco repartidores de Glovo.
Fachada de la Antigua Iglesia de Santa Eulalia de Provençana. Uno de los edificios más antiguos sobrevivientes de L’Hospitalet, pues se inauguró en el s. XII. Su interior está reconstruido con bastante mala pata y resulta muy feo, pero la portada de la fachada, con su sencillez, resulta agradable, conservando una inscripción original en latín.



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