Una afición de la Humanidad, ésta de la destrucción para luego entretenerse en las correspondientes reconstrucciones, que, llámame tonto, no acabo de entender.
Heilbonn, en la plana, junto al Neckar, es otra cosa que Schwäbisch Hall. Fue destruida por completo por las bombas de la II Guerra Mundial. Entre todo un caserío moderno sólo destacan, aislados, su ayuntamiento, con un reloj astronómico cuidadosamente reconstruido, y la Catedral, con relieves representando gente y bichos misteriosos, muy curiosos.







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