Pese a la remodelación de su puerto, en una de las primeras operaciones europeas (ésta ideada por Renzo Piano) de ese género, aún queda alguna huella, rincones perdidos, del puerto antiguo de Génova.
Desde el entorno del puerto, detrás del demencial viaducto que rodea el casco antiguo de Génova se atisba el Palazzo San Giorgio.
El Molo Antico conserva casas antiguas y, en estas, rastros de piezas mucho más antiguas todavía.
Un almacén del Molo Vecchio alberga una serie de servicios y, entre ellos, una biblioteca.
La primera línea del frente marítimo de edificios de la ciudad, ahora muy deteriorada, estaba lleno de freidurías y viejos comercios.
Y esto es un ejemplo de las cosas del nuevo puerto, que ahora ya nos resulta anodinamente standard en todas las ciudades portuarias.






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