lunes, 29 de abril de 2024

Shibuya


Ir un domingo a Shibuya, uno de los barrios de más nombre, desde el extranjero, de Tokio, seguramente no sea una buena idea. Al menos no lo fue el mes de mayo del año pasado, porque sacamos una imagen de masificación, sobresaturación y confusión de lo más desagradable.
Algunos desaciertos:
-Takeshita street. Sólo vimos la densidad de paseantes entre anodinas tiendas del montón y, claro está, desistimos de penetrar, aumentando su caudal. Es terrible ese fenómeno de que la gente llama y atrae a la gente.
-Parque Yoyogui. Al menos si se va un domingo, rompe la idea de la tradicional limpieza y discreción asociada a los japoneses. Hay ahí tanto dominguero que los accesos se hacen casi impracticables, el picnic invade todas sus zonas verdes y la basura se acumula ostensiblemente. Unos algo patéticos rockeros de tercera edad bailan rock nada autóctono en una de sus plazas, como si estuviésemos en los años 50.
-Tokyu Plaza Omotesando Omokado. Colección de efectistas tiendas y decoraciones horrorosas que atrae a una masa joven como la miel a las moscas. Buscando aire se puede tener la peregrina idea de subir a su terrado (ascensores colapsados y flujo de escaleras mal montado) a ver al menos las vistas (esta construido de forma que no se puede ver nada) y tomar aire (todo el mundo tiene una idea similar, y apenas se puede circular y mucho menos sentarse a tomar alguna de las porquerías que ofrecen).
Las delicias de los sitios turísticos.








 

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