En Cortona, en una retrospectiva de la Accademia Etrusca, acordamos destronar a Lucca Signorelli del Olimpo de la Pintura del Quatrocentto al que lo habíamos aupado. Concluimos que tenía cuadros muy llamativos a la vista (la primera foto es de uno de ellos), pero pocos resistían a un análisis más profundo cuando te acercabas a verlos mejor, más allá del deslumbramiento provocado por sus colores.
En cambio, visitando sus pisos superiores, olvidadas sus plantas nobles, dimos con unas atractivas fotografías de Gino Severini y con la biblioteca del Palazzo.





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