martes, 23 de enero de 2024

Hospitalet de Llobregat



Sigo con L’Hospitalet de Llobregat, en ruta desde su centro hacia arriba. Estábamos en el Carrer del Xipreret (en la masía de más arriba de la calle, muy restaurada, han conservado al menos los típicos lavadero y pozo; plantaron un ciprés para hacer honor a la calle y ahora está ya muy grande), una calle de marcado carácter rural (primera foto), en la que también se han hecho barbaridades, como la amputación de la histórica masía que supuso la casa de la esquina (segunda foto).
En el carrer Sant Joan, un antiguo camino ahora repleto de casas impersonales de muchos pisos sin gracia alguna, aún queda una de las casas populares más antiguas del municipio (tercera foto), típica de ese camino, según nos dijo el buen conocedor concejal del ayuntamiento y miembro del Institut d’Estudis Hospitalencs que nos acompañaba.
Subimos luego el tramo superior de la Rambla de Justo Oliveras, hasta el Canal de la Infanta -soterrado- y el que fue un gran recinto fabril, La Farga. Pasando por debajo de las vías del tren, llegamos al parque de Les Planes. Junto al Cementerio de L’Hospitalet, en una riera, ocupa del terreno de unas cuantas fábricas que sobrevivieron hasta final del siglo XX y respondía a la teórica idea de ser el terreno de unión de dos barrios, Can Serra y Les Planes, aunque parece que en algún periodo se convirtió más bien en el terreno de batalla entre las bandas de ambos barrios.
Subimos a Les Planes (donde no se esmeraron demasiado, con casas como las de la cuarta foto). Desde su altura se obtiene un panorama con Montjuic al fondo y, abajo, las vías del tren, que hace de barrera entre dos barrios.
Giro de 90 grados hacia arriba, como el señor del sombrero (quinta foto) y subimos a los bloques de La Florida (sexta foto), de los más antiguos y malfamados de la zona, actualmente propiedad de fondos buitre, en espera de su vaciado para una gentrificación que no llega.






 

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