Nos íbamos a saltar olímpicamente la visita del castillo Nijō, en Kioto, pero hablando con la chica que nos condujo la visita de la Villa Imperial Katsura nos dijo que no lo hiciéramos, que tenia mucho interés. Dócilmente le hicimos caso, y así nos lo pareció también a nosotros.
Está constituido por un par de enormes “palacios”, edificios tradicionales de madera, que se visitan y constituyen un ejemplo extraordinario de arquitectura y pintura tradicional (pero lamentablemente no dejaban hacer fotos en su interior), otros edificios secundarios, unos jardines variados, una serie de puertas y defensas (desde un alto se divisaba la ciudad) y fosos.
Acercándonos a la puerta de acceso entre las murallas exteriores.
El foso interior, que forma una isla.
Desde el punto alto, mirados a la ciudad, que rodea totalmente el castillo.












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