Tan bien que había preparado la intriga, he dejado pasar tontamente tanto tiempo que ya nadie recordará que había puesto una serie de imágenes sobre una subida en Génova para dar con un secreto… que desvelo ahora.
Dejando atrás la avenida siempre congestionada, la rampa y calle que mostré el otro día lleva a una plaza de aspecto rural (primera foto). A mano derecha, una verja con un cartel que anuncia el secreto, que no es en realidad sino un establecimiento público, con horario expuesto: la Antica Farmacia Sant’Anna (segunda foto).
Entrando en el recinto, se llega a un portal (tercera foto) por el que se accede a un convento e iglesia. La farmacia se anuncia mediante vitrinas en uno de los pasillos conventuales (cuarta foto) y franqueando la última puerta descubrimos por fin la luminosa, como de cuento, farmacia (resto de fotos).
En la última saqué al farmacéutico, que me da debe ser de la orden del convento.










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