Génova, decíamos.
En la Chiesa dei Santi Ambrogio e Andrea, situada a unos pasos de la plaza De Ferrari y que fue de los jesuitas en su día, se acumulan obras de arte barrocas, entre las que dos cuadros de Rubens, el “Milagro de San Ignacio de Loyola” (1620) y la “Circuncisión de Jesús” (1608).





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