Tuve que ir a Boccadasse (Génova) porque iba con una lectora empedernida de Camilleri i éste quiso que Livia viviera ahí, y que Montalbano le fuera a visitar con frecuencia.
Tenía razón, no obstante, en mi resistencia. Boccadasse es hoy en día poco más que la postal que sus casas coloreadas ofrece desde donde hice la primera foto.
Y que a nadie se le ocurra ir al mediodía con la pretensión de comer tranquilamente con vistas al mar. Una avalancha de cazadores de instantes radiantes de esos que anuncia la publicidad turística invaden entonces su cala, sin dejar sitio donde comer algo decente, sí es que lo que ofrecen a precio elevado tiene la decencia exigible, que también llego a dudarlo. En fin: una completa impostura.



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