Acabo la entrega sobre la visita a Santa Coloma de Gramanet organizada por la Societat Catalana de Geografia con imágenes de la rápida zambullida en el barrio de Fondo, donde los problemas de pobreza, integración y demás se manifiestan más profundamente.
-¿Donde habitan los chinos?- había preguntado previamente.
-Sobre todo en Fondo -fue la respuesta.
Y el caso es que el sábado por la mañana, por el mercado de Fondo, vimos gente de todas las razas, pero chinos, que son muy reservados, bien pocos. Tampoco acuden demasiado a la biblioteca o a actos organizados para fomentar la integración de una población que, en un altísimo porcentaje, procede de la inmigración de otros países.
¿Qué porcentaje? Es difícil decirlo. Se habla de que Santa Coloma de Gramanet tiene ahora unos 26.000 habitantes procedentes de la inmigración, de los que un 19% son chinos, un 15% marroquíes, un 10% pakistanies y el resto, primordialmente, de países latinoamericanos. Pero hay que tener en cuenta que los inmigrantes de segunda generación, nacidos ya aquí, se contabilizan como catalanes. Paseando por Fondo, la inmensa mayoría tenía rasgos foráneos.
Nos comentaron que en los pisos de Santa Coloma, de superficie muy pequeña (unos 60m2 era lo habitual), en manzanas sin apenas patio interior, habitan un promedio de seis personas. Es una red de viviendas muy compacta, con precios inferiores a los del resto del área metropolitana, y que ocupa en el barrio de Fondo todos los altibajos del terreno, ofreciendo una continuidad total con los barrios más desfavorecidos de Badalona.
El sábado por la mañana, por las calles que van desde la boca del metro, pasando por la Plaça del Rellotge (que nadie sabe a ciencia cierta por qué se llama así) hasta el nuevo mercado, se extiende un mercado ambulante muy nutrido de paradas de todo tipo y muy transitado.
Al final, fuimos a parar a otra obra culminada, la de la biblioteca, que con una imagen muy rompedora, ha sabido sortear los altibajos del terreno, pero no ha podido vencer el potente olor del mercado sobre el que se asienta. Vimos que es bastante frecuentada por gente del lugar.
La boca de matro de Fondo, centro de comunicaciones de la zona. Ahí empiezan las paradas del mercado.
Se llama Fondo por esa hondonada que representa la Riera donde se ubica el mercado ambulante.
Mercadillo que suele estar a rebosar.
No le gustó demasiado a ese que hiciera la fotografía de sus trajes de lentejuelas.
Desde encima del mercado, el mercadillo.
La biblioteca.
Una calle paralela desde la biblioteca, de la que presento a continuación varios aspectos de su interior.
Para cursos de cocina… internacional.














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