La estatua de Keats. En el cartel dicen que su casa fue la que se ve atrás del cruce, donde han puesto una placa. Si no te lo dicen, visto el comercio que se ha instalado ahí, no mirarías hacia allá.
Chichester resulta que tuvo a John Keats de vecino y lo celebran, al tiempo que te hacen ver, mirando alrededor, cómo ha cambiado la cosa. Pero además tiene una señora catedral -a la que volveremos-, un museo interesante -que también recordaré-, unos jardines que provocan envidia y unos cuantos elementos destacables más.
Pleno centro.
Una de las casas georgianas de Chichester, desde el museo.
Idem
Bajando a la calle
Otra más alejada y antigua, en la misma espectacular calle.
Un rincón del parque de detrás de la catedral.
Antiguo hospital.










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