Es meterse en la boca del lobo, pero voy allá. Me ha extrañado la constancia, la perseverancia y la convivencia de ambas exhibiciones.
En Ribes de Freser se preservan, por un lado, unas cuantas placas cerámicas, idénticamente ornamentadas y pulcras, cada una de ellas con una admonición en forma de refrán. Vi dos, pero echa la pinta de que deben haber más.
Por otro lado, siendo una localidad donde confluyen nada menos que tres ríos, disponen de unos cuantos puentes. Por lo menos en dos de ellos de los más transitados, es verdad que hechos a conciencia, de un material que permitía resistir las adversidades del tiempo, se exhiben unos lacitos amarillos.
En ambas manifestaciones falta cualquier nota contextualizadora, pero uno se la elabora rápidamente. Campaña cívica, asociada a la moral y religiosidad de una época, la primera. Como pasó una guerra civil por el medio, descarto que pudieran estar ahí antes, achacándolas a las formas asociadas a la moral de la época del franquismo. Campaña con resultados omnipresentes hasta hace bien poco la segunda, de la que se hizo eco notorio TV3 y otros medios, en proclama a favor de la libertad de los presos del procés.
Pero me choca su coexistencia y me pregunto sus razones. Me lloverán chuzos de punta con sólo escribir alguna de las alternativas que se me pasan por la cabeza: desidia, tolerancia, misma idea de fondo elaboradora.



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