lunes, 4 de abril de 2022

Ruinas de Ullastret

Las sorprendentes murallas del emplazamiento, con los pies de sus torres aún intactas.


Había ido por primera y última vez al yacimiento arqueológico de Ullastret en una excursión por la zona dirigida por Lluís Casassas, los años 70/80. Recuerdo de entonces únicamente unas cuantas ruinas (que a mí me parecían entonces inexorablemente iguales) y cómo, admirando todos la vista desde ahí, nos explicó que hacía poco vio que estaban como locos buscando la necrópolis ibérica y, señalándoles una colina cercana, les dijo que por ahí tendrían que buscar, puesto que siempre las situaban fuera y todo lo que rodeaba la zona había sido hasta hacía bien poco un lago, luego convenientemente desecado. Efectivamente, al poco tiempo apareció la noticia de su descubrimiento.
Y ha tenido que ser la visita y recomendación reciente de unos amigos de fuera la que nos llevase de nuevo a ensayarla: nos ha encantado. Contrariamente a lo que tenemos por costumbre, hemos utilizado unos audioguías que, en vez de la rimbombante explicación habitual, exaltando hechos y descubrimientos, te ofrecen una simulada entrevista al director del yacimiento, en lenguaje semi-coloquial pero no por ello menos esclarecedor, que te va dando buena cuenta de los principales detalles, situándolos todos en una narración muy provechosa sobre la época estudiada y los métodos de la arqueología.
Por si fuera poco, el Museo Arqueológico de Barcelona tiene ahí una pequeña sede, con no pocas y valiosas piezas (vasijas, sobre todo) expuestas, que me han deshecho por completo mi idea inicial sobre la pobreza material de los pueblos iberos.
Todas las fotografías son mías, salvo la del cráneo del pobre desgraciado con un clavo insertado, que es de la web caminandoporlahistoria.com, porque me olvidé de sacar ahí oportunamente la tableta. En cada pie de foto, una explicación de lo que recuerdo decía la audioguía al respecto.


La regata que surca cada flanco de la puerta de entrada al recinto, que los arqueólogos encontraron totalmente tapiada, deduciendo de ello una terrible historia sobre su fin.

Silos y pies de columnas, de dos épocas diferentes, en el recinto, que sirven en la audioguia para diferenciar los métodos de la arqueología actual de los de por la mitad del siglo XX.

Cisterna de agua, con parte de su cubrimiento y brocal aún distinguible.

Mirada hacia lo que fue el lago de Ullastret, hasta que fue desecado en el s. XIX. Esa superficie redonda rodeada de árboles resulta que era una isla, con uno de los núcleos de población. Por la pequeña colina con masa boscosa estaba la necrópolis.

Una de las cabezas -ahora ya solo cráneos- de los pobres enemigos del lugar que se colocaban en lugar público, clavadas con un largo clavo a una puerta o estaca. Será una tradición de nuestros antepasados, pero se me permitirá decir que eran unos bestias.

Restaurándolos en cuerpo y alma tras la visita. 

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