Recorrer Lugano en un lunes festivo, todo cerrado, fue, sin saberlo entonces, anticiparse un poco a las sensaciones actuales, de ver una ciudad confinada. Sin actividad ni en la plaza -más suiza que italiana- que suele estar llena de gente tomando algo. No digamos junto al edificio de Mario Botta del arbolito en el terrado, que tanto gustaba a Pancho Ayguavives.
domingo, 15 de noviembre de 2020
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