Observaciones de la vida diaria, de esas a las que sacaba mucho partido Jacques Tati.
Pongamos un hotel standard (es decir: relativamente nuevo, implantación para rendimiento industrial, llenándose de turistas de esos masivos) en Chipre.
Tras dos o tres ocasiones en las que vi las molestias que ocasionaba ese letrero, plantado ahí en medio, estorbando a base de bien a los que entraban o salían por la puerta principal del hotel, cargados de maletas, hice la foto. Desde dentro y, como no se veía bien lo que pone, otra desde fuera. Queda claro que el letrerito es la solución que ha encontrado la gerencia -cuyo trabajo es pensar y organizar- del hotel para disminuir los múltiples tropezones que debían darse sin parar por el ridículo escaloncito.
No sé si es un fallo de esos de proyecto o de dirección de obra, pero seguro que hay quien se acuerda varias veces al día de la ocurrencia del causante y, de paso, de toda su familia.


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