Aviso de que vienen curvas en la Quebrada de Humahuaca. Lo que es la naturaleza humana (y, viendo lo que tengo a mi alcance, sobre todo ahora, hablo de efectos en mí mismo):
Lo de conseguir que se tome en serio los peligros de la pandemia se ha conseguido. Anoche casi me despedía por el solo hecho de ir hoy al mercado a efectuar provisión de fruta y verduras, con la cabeza dando vueltas sobre si debía luego aislar la ropa empleada ocho horas o desinfectar con un paño con lejía todo lo que entre en casa, para desactivar toda “materia orgánica compleja inanimada" que pesque por el camino o en destino.
Pero -y eso hace más sorprendente una naturaleza humana como la mía- lo que realmente ha alterado el estado de relativa tranquilidad ante la tragedia en que vivía resulta que ha sido el comentario de un bicho raro en mi última entrada de FB, sobrepasado de lo “aburrido de mis crónicas” hasta el punto de preferir (lo entiendo perfectamente) “el onanismo” y unas cuantas lindezas que aquí me ahorro.
No sé si la alteración del susodicho o de la susodicha será producto de la confinación, que hace buscar vías de escape, o si realmente se la habré provocado yo previamente con algún comentario que no recuerdo (hace siglos que el sistema no me ofrece sus escritos). Esto del FB está lleno de muermos que considero al nivel de lo mío y basta con pasar discretamente de largo si surge la tentación de entrar en ellos, por lo que esos comentarios me han dejado totalmente sorprendido. Pero, curiosamente, esa sorpresa, teñida de miedos profundos, casi ha superado a la que ahora realmente toca.

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