jueves, 12 de diciembre de 2019

La paleta del pintor de Maimerá

Desde el pequeño cerro que desaparecerá por la erosión. Yo mismo, coloqué el pie en mal sitio y desmonté una buena cantidad de tierra del sendero.


La paleta del pintor de Maimará. Los colores, variables, surgen según incida el sol sobre esas extrañas formaciones de las montañas del otro lado del rio Grande. Hay un mirador junto a la carretera, que la erosión se habrá llevado en unos cuantos años, desde el que la gente contempla, a sus pies, el pueblo. Cuando la luz empieza a escasear, toman el camino de regreso hacia sus casas.
-Mañana, otra vez- deben decirse.

Tardes reflexivas, con el panorama del pueblo en frente.

Desde la carretera que sube siguiendo río Grande en dirección hacia Bolivia, la vista de Maimará y la paleta del pintor. En ese pequeño cerro donde se empieza a ver un “Visite Maimará” está el monumento y mirador desde el que están hechas las otras fotos.

Llegando al mirador. A sus pies, gente joven del pueblo que pasan ahí la tarde.

Acabando el día.
 

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