miércoles, 18 de diciembre de 2019

Catedral de Palermo


Avancé ya lo relativo a la Fontana del Pretorio del recorrido por el Cássaro de Palermo que sirvió a Fernando Loffredo, en su reciente conferencia en el Istituto Italiano di Cultura, para hablarnos de la ciudad existente en el siglo XVII.
Otro elemento de lo más significativo, imprescindible en la visita, es la catedral, rival de la vecina y poderosa de Montreale. El pórtico de entrada y otros elementos de su larga fachada principal (lateral) y las dispersas estatuas de mármol del interior son lo único que pertenece a lo visible en la iglesia en ese siglo.
Loffredo se centró en el punto de origen de esas estatuas, que no era otro que la enorme tribuna situada al final de la nave, visible en su momento incluso pese a la existencia de un coro intermedio al estilo del de la catedral de Barcelona. El profesor mostró su sorpresa ante el hecho de que el mayor conjunto de esculturas de mármol elaborado en el renacimiento, una época de auténtica obsesión por ese carísimo material, no sea valorado como se merece.
Tuvo la suficiente habilidad como para hacernos pensar en la odisea que suponía el traslado del material desde Carrara y la ventaja que ciudades como Nápoles y la misma Palermo tenían como posibles receptoras del mismo debido a ser puertos marítimos.

El interior de la catedral, profundamente transformado, hoy en día. Las estatuas de los pilares y otras de la fachada proceden de la antigua y monumental tribuna.

En medio, un coro estilo del de la catedral de Barcelona, encargado por un obispo de origen catalán. Pero el enorme tamaño de la tribuna, al fondo, permitía ser contemplada desde la posición de un ilustre visitante.

La figurita blanca representando un humano puede dar idea de las colosales dimensiones que tenia la tribuna.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rothesay (Isla de Bute)