Puesto que estuvimos en el Hostal de la Plaça de Cabrils, pese al calor se impuso un mínimo paseo por el minúsculo pueblo, para hacer bajar un poco la comida.
Cabrils puede servir para reflejar la riqueza de ciertos pueblos catalanes. Aunque unos cuantos carteles teóricamente mostraban una enérgica rebeldía, la impresión que me iba dando lo bien terminado que está todo, lo impecable de los servicios de la población, la calidad de la construcción... era de estar situado en un rico barrio de la Costa Azul, o algún sitio similar. Lo comenté en voz alta y me respondieron que claro, que se trata del segundo municipio por renta per cápita de Cataluña. Miro ahora y me sale el quinto, pero vaya.
Me llamó la atención esta verja, pero...
En la casa de al lado vi que era seriada.
Alegoría del 1 de octubre, sin duda, que se puede ver junto al museo.
Y un artistazo de gran sensibilidad cerrando el pase de fotografías.







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