Seguramente Miguel Martin se estaba ya impacientando porque no sacaba por aquí otra foto de Buenos Aires. (Ironía malsana: sigue la pesadez, Miguel). Ésta, en su modestia de contenido, tomada en una calle cercana al teatro Colón, refleja sin embargo varias de las cosas que más me llamaron la atención en la ciudad.
Por otra, la prestancia con la que ese tío está hablando por el celular, sentado en esa coqueta silla años 50 junto a esa mesa sacada al exterior del bar Tabaré. Esperé y también más tarde me di prisa en disparar la foto para que se combinara en ese sector del cuadro con esos dos que, por su atuendo, indican a las claras que nos hallamos en un barrio elegante.
Luego, esa muestra de las divertidas diferencias del lenguaje argentino, que puedes ver por toda la ciudad. En vez del más suave “Se alquila” o “Se vende”, el más enérgico y telegráfico “Vende” o “Alquila”.
Y, ya como singularidad de la casa retratada en cuestión, ese sinuoso balcón, con su bicicleta a ruedecitas por ahí en medio.

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