En Buenos Aires, en frente de la Iglesia y la puerta de acceso al cementerio de la Recoleta, otro café de esos imprescindibles, de nombre sonoro: La Biela.
Grande, con mucho camarero, justificando vagamente por sus paredes lo automovilístico de su nombre, la historia que llevó a él y la de los famosos parroquianos que le dieron fama se puede leer en su página web (enlace en el primer comentario).


No hay comentarios:
Publicar un comentario