Este septiembre vimos que ya se había acabado de hacer el nuevo paseo peatonal que prolonga hacia el este, hasta la punta, L’Estartit, acompañando el frente de la mayor de las islas Medas. Cantidad de deslizamientos de rocas, llevándose hasta casas por delante, habían acabado con el antiguo, ahora más prolongado y más urbanizado. Han dejado un margen para lo que pueda venir, un muro para retener lo que siga cayendo, y adelante.
L’Estartit, que gana dinero a espuertas con un turismo cada vez menos exigente, quiere separarse del municipio de Torroella de Montgrí. Si por ellos fuera, me da que toda esta zona que enlaza con el municipio de L’Escala, la única que ofrece una mirada a un territorio virgen, estaría llena si no de casas y hoteles, al menos de franquicias.






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