martes, 21 de agosto de 2018

Museo de la escritura de Leipzig


Viniendo de Weimar, Leipzig se nos cayó a los pies. Un circuito a recorrer muy limitado por su casco antiguo (que más tarde, por fin, apreciamos), pagar la novatada de los niños cantores de la iglesia de Bach pero sin niños y sí una pastor recalcitrante, día nublado que acaba en lluvia,...
Pero, tras el pánico escénico de la noche, hilvanamos un plan alternativo con lo que no habíamos aún visto y se ha de decir que al día siguiente le dimos la vuelta a la situación. Una de las causantes de este giro fue la visita a un centro impresionante, algo alejado de la antigua ciudad amurallada. Por un lado, la Biblioteca Federal, de la que hablaré en otro momento. Por otro, el Museo de la Escritura.
Desde fuera e incluso acercándote un poco ya en el interior, no pagarías ni un céntimo por ver el llamado Museo de la Escritura: En un edificio acristalado muy moderno, unas vitrinas sinuosas que contienen algún objeto y varios libros. La primera impresión es que debe tratarse de una de esas exposiciones institucionales, con poca gracia, para salvar el expediente. Pero luego vas viendo una a una las piezas expuestas, muy bien seleccionadas, y sales maravillado.
Empecemos hoy con alguna de las ediciones populares de finales del XIX y del siglo XX incluidas, que pueden resultar más vistosas y otro día continuamos





 

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