lunes, 2 de abril de 2018

Macaronesia


A los sitios les ves su real importancia cuando los practicas. Esa que se ve desde el ferry que va de Funchal a Porto Santo es la Isla del Faro, del final de la Punta de San Lorenzo. Benditas plataformas de paso en medio del Atlántico, a las islas de la Macaronesia (Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cavo Verde) les notas, visitándolas, su importancia en tantas rutas marítimas de la historia, e incluso durante un tiempo de muchas rutas aéreas.
Tras eso, aprecias otras cosas. Fueron, por ejemplo, puntos de prueba para la colonización de otras tierras, tubos de ensayo en la planificación urbana. En este punto yo hablaría de una joya: Horta, en la isla de Faial. También fueron pioneras en el cultivo de productos que luego llegarían en gran número desde América Latina. En Madeira tuvieron una época dorada en la explotación de la caña de azúcar, hasta que no pudieron competir con la producida en el Caribe. Luego pasaron al plátano, como también hicieron en las islas occidentales canarias, pero su abanico de producción semitropical, como puede verse visitando el impresionante mercado de Funchal, es de lo más extenso.
Hay por la Macaronesia desde islas realmente muy pobladas (Funchal es la tercera ciudad portuguesa por número de habitantes) a otras desiertas, pasando, en un intermedio, por islas realmente aisladas, como la de Corvo, a la que tengo unas ganas enormes de ir desde que vi "É na Terra, nao é na Lua" (Gonçalo Tocha, 2011), que tiene unos 400 habitantes. Fueron tierras que, una vez pobladas, a la que iban mal dadas, dieron mucha población a la emigración. Hay más gente de las Azores en Norteamérica que en las propias islas. En el ferry de Madeira a Porto Santo hablamos con un niño venezolano que había acompañado a su abuela al hospital de la isla grande y regresaba a su casa, con cara de tremendamente aburrido. Forma parte del nutrido contingente de emigrados durante el siglo XX a Venezuela, que ahora están regresando, por la situación económica de donde ya nacieron. Ahora intentan vivir en el país de sus abuelos, la mayoría del turismo, que es lo que más da.
Han tenido y tienen aún las islas su importancia militar si la cosa se pone chunga. ¿Quién no recuerda la reunión de esos tres ases en las Azores? Tuvo lugar en el aeropuerto de Terceira, base de la OTAN y uno de los tres con una pista más larga en Portugal. Otro de esos tres, que también lo construyó la OTAN, es el de Porto Santo, que casi atraviesa en diagonal la isla de norte a sur. No por razones militares, sino de aprovechamiento y derechos de pesca, hay un conflicto casi militar entre España y Portugal, en este caso por la posesión de las Islas Salvajes.
Hay que ir, a la que se pueda, a conocer Cabo Verde. Quizás como escala hacia Brasil, que tienen a tres horas de vuelo.


 

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