sábado, 31 de marzo de 2018

Cámara de Lobos


Las ventajas de ir acompañado por un experto local es que lo que en una visita previa era sólo un pintoresco motivo fotográfico, aún arrugando la nariz por estar sacando fotos de algo que igual actúa sólo de anzuelo turístico, se convierte en una lección de historia de una sociedad y hasta en un irónico reflejo de las paradojas legales ocasionadas por la Unión Europea.
La pesca fundamental de Madeira es el Peixe Espada Preto, el pez sable negro, realmente el mejor manjar de la isla, con posibilidades que se te ofrezca para comer día sí y día también. Los pescadores de Cámara de Lobos lo capturan desde las profundidades de sus aguas (hasta unos 2000 metros) mediante un método tradicional similar al palangre. El caso es que mientras los suben a la superficie, una especie de tiburón local, al que por ahí llaman Gata por sus mostachos, intenta comerse las presas y las más de las veces se engancha a los anzuelos, llegando a la superficie ya muerto. Lo ponen a secar, dando ese aspecto de bacalao seco de la foto.
Pues bien. La normativa de la Unión Europea que regulaba la pesca del bacalao se cargó, prohibiéndola, la pesca de la gata. Se produjo entonces un sinsentido de esos que, al estar alejados los despachos de la realidad, parecen inevitables: como la pesca de la gata no es voluntaria, sino que se da accidentalmente como consecuencia de la del sable negro, a los pescadores les seguían apareciendo en sus aparejos ejemplares muertos... que se veían obligados a lanzar de nuevo al mar, para no recibir una fuerte multa.
Las reclamaciones llegaron a Bruselas y ahora hay una moratoria que permite su extracción, pero está por ver cómo quedará la cosa.
Todo esto, explicado por el geógrafo de Madeira Ilídio Sousa, director de la Asociación Insular de Geografia, y escuchado lo más atentamente posible estos días pasados por un servidor.

 

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