Santa María la Mayor (Ronda)
La Serranía de Ronda y la Sierra de Grazalema es un destino habitual para gente de esa que se calzan unas botas, cogen unos andadores ligeros que hacen trabajar los brazos, una mochila y se pasan el día subiendo y bajando por senderos.
Intentamos hacer, dentro de nuestras posibilidades, uno corto, "de dificultad baja", según nos dijo el de la oficina de turismo del pueblo de Grazalema. Había trampa. En el tiempo establecido para la gesta no estaba contabilizado el correspondiente a ir desde la propia oficina de turismo -en la parte baja de la aglomeración- hasta su punto de arranque. Y para llegar a éste tenías que volver a recorrer (ya lo habíamos hecho previamente) toda la ascensión de sus calles, más otro tanto ya fuera de ellas. Tampoco se tenía en cuenta que a esa hora el sol caía siguiendo estrictamente la orientación de la calle ascendiente, que el camino tenía la peculiaridad de no recorrer apenas zonas umbrías, y que podía calificarse sin problemas el día como de un sol de justicia. Eso y lo de que no sé por qué tienen la manía de hacer este tipo de caminos siempre con una buena pendiente, hizo que nos rindiéramos antes de alcanzar nuestro objetivo, pero felizmente a tiempo para que, tras la mucho más cómoda y rápida bajada, llegáramos a tiempo al restaurante en el que habíamos reservado mesa, y en el que comimos la mar de bien.
Descartadas las excursiones por la zona, para que no se diga nos pusimos a gastarnos en ascensiones a campanarios, desde los que suele divisarse una buena vista, pero que te la hacen sudar previamente, dejándote molido, algo mareado y con la respiración descontrolada. He establecido unas medidas visuales claras. Puedo subir con problemas, pero superables, la altura de una casa común mediana, lo que viene a ser algo menos de 100 escalones. Si veo o avisan de que son más de cien escalones los que hay que superar, estoicamente renuncio al placer de las maravillosas vistas.
Tenía apuntado subir a las bóvedas de la catedral de Málaga, pero un casual letrero no puesto para anunciarte que podías tener problemas, sino laudatorio, me hizo saber que se debían superar más de 200 escalones. Nos sacrificamos. Hemos hecho luego bastantes miradores, pero renunciado a unos cuantos, que no hay por qué acelerar el poco tiempo que nos debe quedar.
A los miradores se llega por rampas o escaleras en general anodinos, pero a los campanarios de iglesias antiguas por unas escaleras de caracol curiosas, con un eje retorcido. Claro es que la oscuridad, los puntos explosivos de luz o la propia excitación no dejan sacar las fotografías que merecen. Aquí cuelgo la de Santa María la Mayor de Ronda (un ascenso recientemente abierto a unos nuevos balcones habilitados muy atractivos), la de la Iglesia del Espíritu Santo de la misma Ronda y la de la Iglesia de Santa María la Mayor de Medina-Sidonia, ya habiendo salido de la zona. En medio, la que llevaba al terrado del hotel rural de Arcos de la Frontera donde nos alojamos.
Iglesia del Espíritu Santo (Ronda)
Acceso al terrado en una casa de Arcos de la Frontera.
Santa María la Mayor de Medina-Sidonia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario