lunes, 10 de julio de 2017

En el cementerio de Portbou


Un ejemplo extremo de la convivencia entre la belleza y las extremas condiciones de vida de la costa de Portbou -y hay varios- digo yo que podría llegar a ser el mismo "Pasages", el Memorial que Karavan dedicó a Walter Benjamin.

La pieza del conjunto a la que se le sacan más rápidamente significados y sentimientos, ese tubo que se adentra hacia las profundidades.

Pero que va a dar al mar. No era el caso, pero muy frecuentemente donde las olas se estrellan contra las rocas.

Permitiendo luego de nuevo la ascensión hacia el exterior.
Dirías que el pasillo interior del vecino cementerio repite ese inclinado paso hacia el mar.

El monolito con la carta de despedida de Benjamin en cuatro idiomas.

Y a la derecha, junto a la valla, una tumba.

Cierto deterioro de las ofrendas a la tumba también se asocian al lugar.

Fuera pero encima del cementerio, más arriba de este elemento, que no deja de ser una escalera hacia el cielo, hay otro más misterioso, que culmina todo el conjunto. Una gran superficie cuadrada del mismo material, culminado con un cubo en su centro. Diríase que una pesada tapa cierra toda la obra.
 

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