jueves, 29 de junio de 2017

Reforma fachada marítima L'Escala

La Punta, al llegar desde el Port d'en Perris.

Unos relámpagos anuncian la siguiente tormenta, que, como era de rigor, nos cayó encima.

Pues se les ha echado el verano encima a las obras de reforma de la fachada marítima. Pese a todo, eso tiene alguna ventaja: Por ejemplo, podemos disfrutar un tiempo del paseo que lleva al Port d'en Perris sin que nos estropee el ánimo la aparición de la horrorosa estatua de la mujer del pescador mirando si regresa del mar su marido, con sus churumbeles y volutas de su vestido como si fueran de plastilina. Si fuéramos una sociedad aceptable, podríamos aprovechar esta tregua para organizarnos y evitar de nuevo el atropello, pero nada: ya hay una peana amenazando su reposición.
Por lo demás, ya está acabado el pavimento de la Punta. Supongo que Carles Ferrater habrá torcido el gesto y habrá tenido que conceder un retal más en su proyecto de una plaza expedita, sin obstáculos. Además del monumento al marinero, han dejado un trozo de muro circular, que dicen corresponder a la base de una antigua torre de defensa encontrada durante los trabajos.
Ayer, entre tormenta y tormenta de este otoño avanzado que nos ofrece el calentamiento global, la Punta y el Port lucían así:

Trozo de la base de muro encontrado, con forma ligeramente redondeada. Ferrater ha debido torcer el gesto y, para integrarlo, ha seguido un poco su curva por el pavimento vecino.

Con una buena cámara se podría haber sacado al Gambo, al fondo, luciendo blanco, algo fantasmagórico, entre el negror de las nubes.

El Port, que a estas horas (debía faltar un cuarto de hora para las nueve), debería bullir de animación.
 

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