La Filarmónica y el Teatro Arlequín se encuentran en la Strada Apollonia Hirscher, una calle ya totalmente restaurada, que parte de la plaza de Brasov. En ella se puede ver lo mejor y el riesgo de lo que espera a una ciudad tan interesante como ésta.
La Strada Apollonia Hirscher, en su origen, partiendo de la plaza Sfatului. Al fondo, el monte con el letrero de la ciudad (como en Rasnov, como en otras ciudades de la zona), accesible en teleférico. A la izquierda, la Casa de los Comerciantes, de origen medieval. Tanto la calzada como las casas (o al menos sus fachadas) están totalmente restauradas.
Porches de la Casa de los Comerciantes. Tanto aquí como en su interior se ve que rebosaba de puestos de venta.
Cafés, pastelerías, algún hotel. Muy reducido el poder industrial de Brasov, el turismo se ve como fuente de ingresos.
La Apollonia Hirscher desde su final como calle peatonal. Al fondo, la torre de la plaza. Tapándola un poco, la Casa de los Comerciantes. Aquí se respira la esencia del carácter centroeuropeo de la ciudad.




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