Cerca del MIT, en Cambridge, desde el paseo (medio autovía) junto al río Charles, como se ven las vistas de Boston, era fácil pensar que sería raro que el mecanismo industrial ese de los álbumes para bodas no aprovechase el lugar para perpetrar sus productos. Se había vuelto un día tirando a feote de junio. Sábado, claro.
En la parte más cercana al MIT, la vista de esta parte del Skyline de Boston, con la Prudential Tower y su observatorio
La inevitable sesión fotográfica de boda. Dicen que además de dedicar a la cosa tanto esfuerzo y paciencia, los novios han de pagar un pastón por el álbum, lleno de bellas imágenes de la estética publicitaria esa.
Las damas de honor ya han cubierto su misión en la etapa, y salen hacia otro destino fotogénico.
El séquito masculino.
No olvidarse del ramito de flores.
Obsérvese la funcionalidad en la raja del traje de las damas de compañía.







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