El encontronazo al salir del museo y claustro de la Iglesia de Sant Llorenç, para ver de inspeccionar un poco el pueblo.
Estuvimos en Sant Llorenç de Morunys el sábado pasado. Como suele ocurrir, nos encontramos con una boda. En la sesión posterior de trabajo para el parece que inevitable álbum y video (un cámara director y dos fotógrafos ayudantes), con la pareja prestándose dócilmente a todas las solicitudes "artísticas", ella iba repitiendo: "¡Con lo bien que estaría yo con mis tejanos!"
Había llovido y el suelo estaba empapado y lleno de charcos. Le dije a la novia que arrastraba un buen volumen de agua, pero ya se había resignado.
Una forma de mostrar el claustro. Al fondo, a la derecha, la puerta de entrada a la iglesia. Ojo, que es muy traidora. No me agaché lo suficiente, y me di un buen golpe en la cabeza al salir de ella: Chichón del que aún me resisto.







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