Es seguramente el edificio más imponente de Camallera. Hoy se veía así, con el balcón de su pieza principal abierto. La señora de la casa adormecía en un sillón dirigido hacia la plaza, el sol penetrando en la sala y ofreciéndole un cierto calorcillo. Hemos dado una vuelta por el exterior de todo su perímetro, muy extenso, lamentando que no sea de algún familiar de confianza, que nos la podría ir enseñando, entreteniéndose en los detalles: "Esta cómoda la hizo hacer mi bisabuela -la del retrato- a su regreso de Cuba. Utilizó maderas de..."
El balcón (bajo un escudo en el que Noé parece llevar una rama de olivo -Teresa dixit-), abierto a la plaza. No me atreví a hacer una foto a la señora de la casa en el sillón del que asoma un pie.
La casa debió hacerse pequeña, y continúa hacia la izquierda con esta ala más moderna, que da al jardín
El jardín (a la izquierda) conectaba por ese puentecito y dos escaleras con los huertos del otro lado de la calle del cementerio.
Acceso -hecho unos zorros- de la parte de atrás.
Y de nuevo la visión de la fachada principal, a la plaza. Antes, en el local de la derecha, con acceso en ocasiones por el portalón, había una tienda muy interesante, que hace años que está ya cerrada.





No hay comentarios:
Publicar un comentario